miércoles, 13 de junio de 2012

Los Garzón, la justicia ciega y verdad desnuda.

Nosolomérida
Baltasar Garzón
El 6 de agosto de 2008, el juez Baltasar Garzón hallándose en servicio como titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional incoó las diligencias previas nº 275/2008 (conocido mediáticamente como Caso Gürtel), que se habían iniciado en virtud de una denuncia formulada el 4 de agosto de 2008 por la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada.

 Las diligencias tenían por objeto investigar los posibles delitos de blanqueo de capitales, defraudación fiscal, falsedad, cohecho, asociación ilícita y tráfico de influencias. Garzón después lo desgajó en tres partes y envió a los tribunales superiores de justicia de Madrid y de Valencia y al Tribunal Supremo respectivamente pues en él aparecían imputados diputados regionales y nacionales así como miembros del Senado.

El 9 de febrero de 2012, siete jueces del Tribunal Supremo condenaron al juez Garzón a once años de inhabilitación especial para el cargo de juez o magistrado porque las escuchas en prisión de conversaciones entre los imputados de la trama Gürtel” y sus abogados fueron "prácticas propias solo de regímenes totalitarios, que restringieron sin justificación el derecho de defensa”. Garzón rechazó frontalmente la sentencia por entender que no se ajusta a derecho: “me condenan de forma injusta y predeterminada. Acudiré a las vías legales que correspondan para combatir esta sentencia y ejerceré todas las acciones que sean pertinentes para tratar de paliar el perjuicio irreparable que los autores de esta sentencia han cometido”.

Al día siguiente, los estamentos del Poder Judicial salieron en defensa del fallo de los siete jueces del Supremo, a la vez que apoyaron que se le retirara el acta de Juez. Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), compareció en el Congreso el 19 de febrero y dijo: “Esa deslegitimación constante de una institución clave en el Estado de derecho como es el Poder Judicial, lejos de fortalecerla, produce unos efectos sobre su credibilidad que son de costosa y difícil reparación”.

El 19 de mayo de 2012, la asociación de Magistrados Europeos para la Democracia y las Libertades, en representación de unos 15.000 jueces y fiscales de países miembros de la Unión Europea, presentó ante el Ministerio de Justicia la petición de clemencia para que se devuelva al exmagistrado la condición de juez porque consideran de una “severidad desproporcionada, indiscriminada y extraordinaria” la pena que le impuso el Tribunal Supremo. De momento no sabemos nada de la concesión de indulto por parte del Gobierno.

El 16 de octubre de 2008, Garzón se declaró competente para investigar la desaparición de víctimas del franquismo. Un mes después se inhibió a favor de los 62 juzgados territoriales donde están las fosas, y destacó que Franco y los militares golpistas desarrollaron una "actividad criminal planeada y sistemática de desaparición y eliminación de personas por razones ideológicas” lo que constituyó un "crimen contra la humanidad como claramente se definió en el Estatuto y Tribunal de Nüremberg", que sistematizó el derecho preexistente y se aplicó en los juicios contra los nazis.

En mayo de 2009, el Tribunal Supremo admitió a trámite una querella presentada contra Garzón por el sindicato Manos Limpias. También se querelló contra el juez Falange Española de las JONS para lavar el "honor" de su "movimiento". El magistrado del Supremo Luciano Varela instruyó la causa, y el 12 de mayo de 2010 ordenó la apertura de juicio oral contra Garzón por prevaricación al investigar los crímenes del franquismo. Dos días después, el Consejo General del Poder Judicial decidió suspender al juez por presunta prevaricación.

En marzo de 2012 el Tribunal Supremo cerró la vía a la investigación penal de los crímenes del franquismo porque según la resolución: Esa clase de legítimas pretensiones no podrá canalizarse hacia el proceso penal ni llegar a concretarse en declaraciones de responsabilidad por delito”. 

El pasado 14 de abril, el juez Garzón en un enviado a varios actos de homenaje a fusilados una comisión dice que sigue: “pidiendo justicia por la dignidad de las víctimas, contra la impunidad y contra la indiferencia de quienes quieren ser sordos y ciegos ante la necesidad de la reparación", a la vez que advierte: "el tiempo se agota y el olvido anida en las mentes de quienes no quieren saber nada de la memoria"; y sentencia: "La gran mayoría de las instituciones y en particular la justicia han permanecido silentes, agazapadas en el rincón de la vergüenza, acudiendo a los más diversos pretextos para no acudir en defensa de las víctimas".

Este lunes, Francisco Correa el presunto cabecilla de la trama Gürtel, abandonó la prisión de Soto del Real (Madrid) tras tres años y cuatro meses en prisión preventiva.

A la vez, nos enteramos que Carlos Dívar aporta de nuevo datos falsos para justificar otros 12 viajes de fin de semana. Al día siguiente, el PP retira su protección a Dívar y acepta su comparecencia en el Congreso. Pero, oficialmente, lo hará para explicar la Memoria anual del Poder Judicial del año pasado y nos los gastos de sus viajes pero es previsible que salgan. Mientras tanto, la asociación Preeminencia del Derecho ha ampliado la querella contra Dívar por otros doce viajes a distintas ciudades en fin de semana y cargados al presupuesto del consejo. Se suman a los 20 denunciados. Este miércoles el pleno de la Sala Penal del Tribunal Supremo se reúne para decidir si admite a trámite la querella referida, pero ya nos dicen que las fisuras en la coartada de Dívar enconan la batalla en el Poder Judicial   

María Garzón
Paralelamente, al "caso Dívar", sale a la venta el libro Suprema injusticia de María Garzón, hija del juez Garzón, en el que desvela con nombres y apellidos quienes han sido traidores a su padre; describe el acoso a su padre como una "muerte civil virulenta llena de ataques groseros y una lapidación en vida que nos ha hecho mucho daño y que tardara en desaparecer". Dice María, al comparar la diferencia entre el caso de su padre y el de Francisco Correa, que "para algunos la justicia va muy rápida y para otros no tan rápida, aún hay muchas cosas que investigar". También dice que a su padre "no le aconsejaría volver a ser juez cuando acabe la inhabilitación”. Por el contrario, somos muchos los que por el bien de la justicia universal deseamos que pronto esté en servicio activo

En fin, Suprema injusticia rinde homenaje a quienes están en la defensa de las causas altruistas, a los que no bajan los brazos. Los Garzón, la justicia ciega y verdad desnuda, caminan con la cabeza alta y sabiendo que nunca estarán solos. Mientras de la Justicia se constata en España aquello de E la nave va.

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