domingo, 5 de octubre de 2014

Nos roban los nuestros, ¡qué tristeza!

Nosolomérida 
A mediados del pasado mes de julio pedíamos que se suprimieran los 17 consejos consultivos de las Comunidades Autónomas porque el Consejo de Estado tiene competencias para asumir las tareas que desempeñan. Sabíamos el ahorro que supondría en las arcas públicas dichas supresiones, pero nos temíamos que tal propuesta no sería atendida porque la dinámica de colocar en ellos a políticos que aparentemente dejan tal oficio seguiría siendo práctica habitual. Acertamos, porque meses después tuvimos la muestra con el dimisionario ministro Alberto Ruíz-Gallardón, que pocos días después de abandonar su cargo pidió plaza en el Consejo Consultivo de Madrid y le fue concedida.
El Roto, 2 de octubre de 2014


Siendo asunto de julio y septiembre lo de los consejos y consejero referido, lo cierto es que ahora un tema relacionado con los consejeros es tratado como principal por la opinión pública. Atrás queda el “caso de los Pujol i Ferrusola ”, el de los políticos que ya están en la cárcel , el de los que no están en ella pero se les espera y tantos otros a nivel nacional y regional. Ahora nos centramos en los consejeros de Caja Madrid, en concreto en la parte de los 86 que consideramos que son de los nuestros. Sí, esos que nos representan en calidad de lo que somos, trabajadores. Nos fijamos en ellos, y convendremos que no nos vale la cita de Franklin Roosevelt: “Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. De ninguna manera nos vale esa filosofía. No es la nuestra.

¡Pero cómo íbamos a imaginar, nunca aceptar, que nos robaban los nuestros! Necesitamos saber desde cuándo, todos los dóndes y quiénes lo sabían y callaban. De sus respuestas dependerá que pase cuanto antes la tristeza que nos produce esos robos de los nuestros. Otra cosa es el olvido y el perdón.

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