domingo, 8 de mayo de 2011

Francisco Camps y los abuelos.

Nosolomérida
Francisco Camps
“El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”, es el inicio del discurso de aceptación del Premio Nobel de José Saramago. Se refiere a su abuelo materno Jerónimo Melrinho. Más adelante cuenta que “En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo”.

El sábado pasado el presidente de la Generalidad Valenciana y candidato a la reelección por el Partido Popular, Francisco Camps, también se refirió a los abuelos, a los suyos y al abuelo paterno del presidente del Gobierno (Juan Rodríguez Lozano). Lo hizo en los términos siguientes: “A mí mis abuelos me transmitieron ternura, cariño. La ternura y el cariño que los abuelos transmiten forma parte esencial de la educación de cualquier persona. El Gobierno de Rodríguez Zapatero comenzó con la historia de un abuelo (del abuelo de Rodríguez Zapatero) que pareció no le transmitió la ternura y el cariño que normalmente transmiten los abuelos a sus nietos”.

Quienes pudimos disfrutar largamente de los abuelos, recibimos toda suerte de enseñanzas que ellos habían ido adquiriendo a lo largo de su vida. Nos transmitían todo lo que tiene que ver con el sacrificio personal, esfuerzo, respeto, etcétera, y venían a resumirlo en “que seas una persona decente, y nunca dejes de serlo”. Ahí se concentra el consejo que recibí de mis dos abuelos, que sirvieron en distintos frentes de la Guerra Civil.

Seguramente los abuelos de Camps le transmitieron lo mismo, además de ternura y cariño. Dudo que consideraran que otros abuelos no transmiten lo mismo a sus nietos. En todo caso, que su nieto diga que el capitán Juan Rodríguez Lozano (fusilado en las afueras de León el 18 de agosto de 1936 por los sublevados en la Guerra Civil) no transmitió ternura y cariño a su nieto José Luís Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, que nació 24 años después de su asesinato, es tal indecencia que supera con creces el sufrimiento que padecerían de verlo en el banquillo de los acusados

No hay comentarios:

Publicar un comentario